Preguntas frecuentes

En este apartado aclaramos algunas de las dudas o cuestiones más frecuentes sobre nuestro trabajo.

¿Cuando acudir?

Esta pregunta se la realiza mucha gente antes de consultar a un psicólogo. ¿Cuándo hay que pedir ayuda profesional? Cuando aún con nuestros propios medios y recursos no podemos afrontar las situaciones que tenemos por delante.

Decidimos ir al dentista cuando nos molesta una muela y tras días no desaparece el dolor, vamos al fisioterapeuta cuando una dolencia muscular no remite o es lo suficientemente fuerte como para no permitirnos hacer nuestras actividades cotidianas. Acudir al psicólogo es necesario cuando se cumplen estas dos condiciones: o bien, algo que nos ha ocurrido es lo suficientemente grave como para generarnos mucho sufrimiento; o bien, notamos un malestar moderado pero continuado que no ha respondido a nuestros intentos de solución. Este malestar podemos traducirlo a muchos aspectos de nuestra vida: problemas para dormir, falta o exceso de apetito, estado de activación constante, incapacidad para tomar decisiones, insatisfacción generalizada…

¿Para qué acudir?

Podríamos resumir el objetivo de la terapia en una frase: encontrar el equilibrio emocional con uno mismo. Dependiendo de cuál sea nuestro problema, la terapia irá encaminada hacia unos objetivos u otros, y se pondrán en marcha unas técnicas u otras. Pero el objetivo siempre será el mismo, encontrarnos ajustados con nosotros mismos.

Esto no significa la ausencia absoluta de malestar y conseguir un bienestar continuo e inquebrantable; pero sí buscamos que la persona se conozca, sepa identificar sus necesidades, aprenda a dirigir su diálogo interno y así pueda enfocar sus recursos y cualidades a los objetivos que se proponga o necesite.

¿En qué consiste la terapia?

Al inicio del proceso se realizan sesiones de valoración, en las cuales el paciente podrá exponer todo lo que le ocurre y le preocupa y realizar las preguntas que considere necesarias. En esa primera sesión comienza el trabajo terapéutico ya que se irán abordando las cuestiones más urgentes o interfirientes para la persona.

La intervención irá encaminada a cumplir los objetivos del tratamiento, pero se ajustará en base a lo que vaya ocurriendo en el día a día del paciente; atendiendo siempre a lo que la persona estime más importante o urgente para él o ella en ese momento. Los objetivos de tratamiento serán pactados entre el terapeuta y la persona.

¿Es confidencial?

Tanto los datos personales como clínicos que se utilizan durante la terapia psicológica son estrictamente confidenciales y deben ser tratados de forma adecuada. Garantizar el cumplimiento de la Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), una norma de aplicación directa en toda la Unión Europea que entró en vigor el 25 de mayo de 2018, es obligación ética y legal de cualquier psicólogo. 

¿Cuánto dura la terapia?

Es difícil estimar la duración de una terapia antes de valorar el caso específico de cada persona. Los estudios sobre este tema estiman una duración media de 20 sesiones, pero este criterio es genérico y está sujeto a las particularidades de cada caso individual.

Lo que sí es seguro es que una terapia no se alargará nunca en contra del criterio del paciente, para ello es recomendable que la comunicación entre el terapeuta y el paciente sea fluida en este sentido. El terapeuta tiene la obligación de dar feedback al paciente cuando identifique progresos y considere que es necesario o bien espaciar las sesiones o bien finalizar la terapia; como el paciente tiene el derecho de finalizarla cuando considere no necesitar más la ayuda psicológica.

El objetivo de ir a terapia es prestar ayuda de forma puntual y momentánea; sin perder de vista que lo que buscamos, en todo momento, es la autonomía y gestión propia de la persona a largo plazo.

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