Problemas de alimentación

Terapia de problemas de alimentación.

Aunque la prevalencia de los problemas de alimentación suele ser más alta entre mujeres adolescentes, se observa un incremento de su frecuencia entre los hombres y mujeres de más edad. El éxito a nivel social y personal, socialmente se encuentra muy ligado a nuestro aspecto físico. Las dietas, el ejercicio y los cuidados que nos proporcionamos a nivel físico están incluidos en las rutinas diarias de muchos de nosotros. Pero, en ocasiones, se convierten en una obsesión que domina nuestro día a día y lo más importante, nuestro bienestar personal. Podemos distinguir dos procesos más frecuentes en los problemas de alimentación: anorexia y bulimia.

La anorexia se caracteriza por un miedo exagerado a engordar así como por la distorsión de la propia imagen corporal. Las personas con anorexia no se sienten bien con su imagen y utilizan dietas muy restrictivas para adelgazar y así manejar el miedo que les genera engordar. Además, es común recurrir a hacer ejercicio físico de forma exagerada o utilizar diuréticos o laxantes con la finalidad de perder peso, o incluso vomitar.  En el caso de la bulimia, además del miedo a engordar y la insatisfacción corporal, aparece una sensación de pérdida de control con respecto a la comida; pueden darse atracones frecuentes y compulsivos de comida que posteriormente, al generar un sentimiento de culpa y descontrol muy intensos, tienden a contrarrestarse con vómitos y laxantes. 

No obstante, aunque hablemos de dos cuadros diferentes lo común es que las personas vayan fluctuando por ambos a lo largo del tiempo, ya que los procesos psicológicos que los explican tienen muchas características en común: la insatisfacción corporal, el perfeccionismo, la autoexigencia, la baja autoestima o el estándar de belleza basado en la delgadez suelen ser variables características de estos problemas.

Pueden derivarse consecuencias físicas derivadas de la inanición como la amenorrea, cansancio físico e intelectual, alteraciones gástricas y esofágicas, problemas en la piel, etc. Por lo tanto, es importante la intervención precoz, para así prevenir un deterioro físico posterior.

¿Qué pretendemos conseguir?

  • Favorecer una sensación de satisfacción corporal saludable
  • Entender y regular las emociones asociadas a la alimentación y la figura
  • Empoderar a la persona respecto a su problema, otorgándole un mayor poder de decisión al individuo y no tanto, a su peso o figura física.
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