Duelo

Terapia de duelo

El duelo se entiende como el proceso de inician las personas cuando acaban de experimentar una pérdida significativa en su vida. Aunque el proceso principal de duelo está asociado al fallecimiento de un ser querido, también podemos considerar hablar de duelo ante una ruptura de pareja o la pérdida de expectativas u objetivos vitales.

El duelo es un proceso “normal”, no constituye una enfermedad en sí misma. Al contrario, su adecuado desarrollo puede implicar un mayor grado de madurez y crecimiento personal. Supone un desequilibrio importante en la vida de una persona y se requiere de un tiempo para su recuperación. Habitualmente, su evolución es favorable, pero en algunas personas este proceso se puede complicar, haciendo necesaria la ayuda de un profesional. 

Es un proceso único e irrepetible, dinámico y cambiante momento a momento, persona a persona y entre familias, culturas y sociedades. Cada persona reacciona de forma diferente ante el duelo, ya que éste dependerá de varios factores: físicos (estado de salud de la persona en duelo), psicológicos (recursos para afrontar situaciones difíciles, personalidad y vulnerabilidad psíquica), sociales (disponibilidad de apoyo) y culturales.

Las reacciones normales del duelo pueden ser de diferentes tipos: Físicas (Pérdida de apetito, alteraciones de sueño, pérdida de energía y agotamiento), Cognitivas (Pensamientos obsesivos acerca del fallecido, autorreproches, confusión), Emocionales (Tristeza, desesperación, ansiedad, culpa, enfado, alivio, insensibilidad) y Conductuales (Conducta distraída, aislamiento social, evitar recordatorios del fallecido, buscar y llamar en voz alta).

¿Qué pretendemos conseguir con la terapia?

  • Resolver el proceso de pérdida para una integración correcta en la biografía del individuo.
  • Reconstruir las áreas personales que se hayan modificado por la ausencia del fallecido
  • Aliviar los sentimientos asociados a la pérdida.
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